Es viable asumir la hipótesis de
que todos los entes (objetos, sujetos, ideas) están relacionados con todo lo
existente, es decir, tienen frecuentemente múltiples puntos de contacto, tal es
el caso del concepto de hermenéutica que en esta labor pretende vincularse con
temas sumamente polémicos y vigentes como es el desarrollo tecnológico de redes
de comunicación y la tecnología biológica, presentes cada día más en nuestro
quehacer cotidiano.
Maurizio Ferraris en su texto “La
Hermenéutica” (1998), plantea como parámetro inicial para conocer la
hermenéutica, hacer un estudio de sus orígenes y su evolución a través de la
historia.
En primera instancia se señala su raíz etimológica basada en el mito
griego del Dios Hermes, quien fungía como el mensajero de los dioses; aunque en
un principio la ciencia hermenéutica era relacionada más con los vaticinios o
los conocimientos inciertos, pertenecientes al dominio de la opinión más que de
las ciencias exactas.
Siglos más tarde se plantean dos premisas fundamentales
del problema hermenéutico, el primero supone que las mayores innovaciones de la
hermenéutica no llegan cuando una tradición aparece clara y participada, sino
cuando se advierte su lejanía, de modo que se trata de sustituir una
transmisión viviente a través de un renovado conocimiento filológico e
histórico de los monumentos literarios del pasado, mientras que el segundo
incide en una tendencia hacia la universalidad de la hermenéutica sugiriendo
que no es a la distancia temporal, sino a la alteridad personal, a lo que hace
referencia la universalización de la hermenéutica, propuesta hecha por
Schleiermacher, en la que hace referencia a una tesis Nietzschiana en la que
concibe que no existen hechos sólo interpretaciones, por lo tanto todo
comprender es un interpretar, pues es el simple hecho de que la información provenga de “otro” ajeno a nosotros, da lugar a una posible malinterpretación del mensaje.
De igual forma propone la idea de
que para la hermenéutica, entonces, el problema no es tanto ver lo que hay o
saber si es <<real>>, sino señalar que, detrás de cuanto se nos
muestra como evidente, hay algo oscuro o al menos, escondido; hay algo que es
"otro“ respecto de nosotros en el tiempo o en el alma: de manera que queda
excluida una comprensión inmediata.
Lo anterior implica múltiples interconexiones
con la problemática social de las redes y la biotecnología, puesto que ambas
implican una teoría de cómo nos relacionamos precisamente con ese otro, las diversas formas
en que nos comunicamos y como éstas han ido cambiando actualmente con el
fenómeno de la virtualización de espacios, no es lo mismo como se relacionan
los jóvenes hoy en día (y porque medios) a cómo lo hacían hace varias décadas.
Para
intentar lograr una representación gráfica de las redes, es preciso imaginar
una cantidad profusa de nodos conectándose simultánea y vertiginosamente entre
sí, desde puntos diversos y distante, algo fácil de representar de forma
esquemática pero complejo de concebir integralmente, pues son enlaces <<virtuales>>, intangibles.
Desde ese punto de vista, sería arrogante
insinuar que únicamente los “profesionales” de la comunicación (como
comunicadores gráficos, comunicólogos, lingüistas, etc) son los que intervienen
en los procesos comunicativos actuales, cuando no lo hacen más por su profesión
que por la misma condición de ser humano que poseen, al igual que el resto del
género. Sin embargo, es preciso asumir el hecho de que como agentes
comunicativos, nuestra posibilidad de incidir en mensajes masivos es más amplia
que la del resto de individuos, lo cual conlleva una atroz responsabilidad,
tomando siempre en cuenta que nunca podremos acceder al pensamiento del otro, simplemente
podemos emitir señales que serán interpretadas por él y determinadas por su
contexto específico.

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